domingo, 12 de abril de 2015

ASÍ FUE EL VIAJE A CANFRANC Y JACA




Foto: Carlos Rojo


A pesar de que estos últimos días en Logroño han tenido tintes invernizos, hoy sin embargo, la aurora abre las puertas a una  mañana luminosa y fresca.
Partimos puntualmente a las 7:45 horas rumbo a  Canfranc, nuestro primer destino, y el sol que se elevaba paulatino en el horizonte era nuestro compañero de viaje, si bien al adentrarse la carretera entre los montes de Navarra ¡Oh sorpresa! el astro que unos momentos antes brillaba majestuoso en el firmamento se mostraba ahora semiopaco a través de la niebla, y pudimos observarlo durante un buen rato cual si fuera una gran bola de helado de vainilla a la que alguien hubiese dado un lance con una gran cuchara. Tal era el aspecto que presentaba el sol en esos momentos debido al eclipse parcial que estaba teniendo lugar, y que gracias a la niebla que actuaba como filtro natural y a  las curvas de la calzada que nos lo mostraba alternativamente por cada lado del autobús, pudimos contemplar todos con verdadera fascinación.

Enajenados en esta contemplación tan poco frecuente, llegamos a Berdun, nuestra primera parada, donde tomamos un café y dimos cuenta del “morroneo” al que ADEX y algunas compañeras nos tienen acostumbrados, y ya de paso aprovechamos para hacer toda clase de aguas…
“Mañana de niebla tarde de paseo” dijo alguien, citando el refranero, y así fue: Pronto el sol se hizo dueño del cielo otra vez, disipando la niebla y nos acompañó durante buena parte del resto del día.

Foto: José Antonio González
Nos recibió en Canfranc el majestuoso edificio de su abandonada estación de ferrocarril, que fue parte de la frontera con Francia, donde nuestra guía, tras protegernos las cabezas con unos cascos de seguridad, nos fue mostrando cada uno de los espacios que lo componen a la vez que nos narraba la historia de aquel complejo que tuvo un gran protagonismo en la segunda guerra mundial durante la ocupación nazi del territorio francés. Este lugar, en el que se asentaron espías de los dos bandos, fue un importante foco de la Resistencia Francesa y una importante vía de escape para numerosos judíos, huidos de las tropas alemanas.

Ya en Jaca nos vimos gratamente sorprendidos por la belleza de su catedral, donde se mezclan en increíble armonía los distintos estilos arquitectónicos, desde el románico, pasando por el gótico, renacentista y barroco. En el Museo Diocesano pudimos disfrutar, entre otras cosas, de una importante colección de pinturas murales, todas ellas de temática sacra  de la época medieval, traídas de los distintos templos pertenecientes a la diócesis Jacetana.
Ya por la tarde, después de comer en un restaurante de esta ciudad mientras disfrutábamos de una entrañable convivencia, pudimos visitar La Ciudadela o Castillo de San Pedro, que se enmarca en la estrategia de defensa adoptada por Felipe II y responde a la necesidad de defenderse de un enemigo que contaba ya con armas de artillería.

Por último, en el Museo de Miniaturas Militares que ocupa uno de los locales dentro del castillo, tuvimos oportunidad de ver en miniatura la  evolución de los ejércitos y las artes de la guerra a través de la historia, desde el antiguo Egipto hasta nuestros días. A las 18:30 puntuales, mi agradecimiento por ello a todos los participantes en el viaje, iniciamos el retorno a nuestro hogar dulce hogar… 

Texto: José Antonio González de Ávila

Fotografía: Carlos Rojo Aladro


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